
Sentí en ese preciso y ultimo momento. Iba a decir que nunca me había enamorado. De pronto mis labios empezaron a temblar, sabia que debía pensarlo. Se que ese alguien presente estaba pensando que yo no sabia en donde quería estar. Se animo a preguntarme si quería ver a alguien en especial. A pesar de no sentir correr sangre, recordaba mi soledad y pude lagrimear. Me volvió a preguntar si quería ver a alguien. No me animaba a contestarle que no tengo familia. Me quede pensando en si alguna vez me había enamorado. Tal vez, alguien podría alegrarme. Había agotado el tiempo, el aire comenzó a escaparse por mi nariz, el presente me agarraba de la cara, el lugar se volvía tenebroso con muchos ruidos. Aun así, no deje de pensar. Cuando repentinamente sentí el corazón, el corazón latir, el aire se reincorporaba. Recordé ese día que mi abuelo, mi padre del corazón, me había hecho escuchar sus cd de música clásica. Me salvaba, pero no quería saber que volvería al mundo de una soledad de la que nunca podría escapar, así que deje de pensar.Queria decir algo, cobre fuerzas en esos segundos de oxigeno y murmure al presente “Señor,yo quiero oír música, de ella me he enamorado”. El hombre me miro y comenzó a cantarme. Mi único e inolvidable instante de felicidad.
Necesitaba desaparecer, me deje llevar y cai en los brazos de alguien.
Así fue que vivi y mori por ella, quien yo sabia que me acompañaría en otra dimensión, donde físicamente este mi familia.
Tamara Simes



